jueves, 14 de enero de 2010

La alegría de ser docente

Mi confrontación con la docencia
Mi nombre es Fe García Sánchez, tengo 23 años de servicio, 21 como educadora frente a grupo y tres como asesora, actualmente desempeño funciones de apoyo técnico Pedagógico en el sector 09 de educación preescolar.
Soy maestra por vocación; dicen que cuando tu trabajo te gusta es como si no trabajaras. Mi formación normalista la realice en el BINE en Normal Primaria.
Por azares del destino al iniciar el cuarto ciclo de normal nos informaron que si queríamos egresar de la normal con plaza deberíamos de presentar el examen de oposición para concursar por una plaza de preescolar, aunque esto fue sorpresivo e inquietante me agradó, pues mi interés en un principio, al inscribirme a la normal fue entrar a Normal de educadoras, sin embargo, como en esa carrera se realizaban más gastos por la cantidad de material necesario para las prácticas, mis padres no quisieron, pues había en la familia problemas económicos fuertes.
El destino me puso donde yo deseaba desempeñar mi labor docente y agradezco a Dios y a la vida esta oportunidad, pues trabajar con niños pequeños es una experiencia inigualable, cada logro es una hazaña que deja grandes satisfacciones.
Estudie la especialidad de Español en la Normal Superior en cursos de verano en Puebla, la LE 94, licenciatura de Educación preescolar en la UPN, y he participado como asesora en los cursos nacionales y estatales desde hace mas de 10 años aún atendiendo el grupo. Apoyé a la zona donde estaba laborando en la asesoría de los TGA durante muchos años y actualmente me dedico específicamente a la asesoría del personal docente del sector 09 en la Jefatura de sector con 6 zonas a nuestro cargo. Esta labor requiere un gran compromiso y conlleva una gran responsabilidad. Sin embargo considero que los años de experiencia desempeñando esta labor a la par de la práctica docente me han servido de mucho, pues he tenido la oportunidad de confrontar la teoría con la práctica lo cual me ha fortalecido y hecho crecer profesionalmente.
Mi aventura de ser docente
Mi aventura y la alegría de ser docente para mi llegó desde que me dieron mis ordenes de adscripción; pues aunque no conocía el lugar, y en la orden especificaban que teníamos tres días para presentarnos, en ese mismo instante decidimos otra compañera y yo aventurarnos a conocer el lugar donde nos tocó. (Afortunadamente otra compañera de mi mismo grupo de Normal y yo, coincidimos con la misma zona de adscripción). Realmente fue una gran aventura decidirnos en ese preciso momento ir a conocer y presentarnos ante la supervisora, creímos que nos permitiría regresar por nuestra cosas y que nos daría tiempo regresar a nuestra casa ese mismo día, imaginamos que nos daría tiempo regresar, pero conforme avanzaba el autobús fuimos comprendiendo que tal vez al otro día podríamos regresarnos pero no en el mismo día. Sin embargo como era un miércoles, la supervisora dijo que ya debíamos presentarnos en el J. de N., con miedo, tristeza y preocupación, tuvimos que adentrarnos más a la sierra, pero nos fue bien porque junto con nosotros se presentó otra educadora de la misma normal y a quien le dieron su adscripción en la misma escuela que a nosotras; a ella la llevaron sus padres en su carro particular, así que también a nosotras nos llevaron a la comunidad de Tuzamapan de Galeana para desempeñarnos como educadoras en el Jardín de Niños “Tuzamapan”. Si nos hubiésemos presentado un día después, nos habrían mandado al lugar más alejado, "Olintla" lugar enclavado en la sierra a donde sólo podías llegar en avioneta en aquel entonces.
En Tuzamapan tuve la oportunidad de sentirme útil a los demás, aunque no sabía qué aprendizajes desarrollar en mis alumnos, desde el primer momento de estar frente a ellos, me sentí útil, alegre y querida, pues intentaba aplicar lo que iba descubriendo en los programas, que analizaba en mis ratos libres.
Al tratar de aplicar lo que los programas planteaban; en mi primer año como docente frente a grupo del nivel preescolar: preparamos la tierra con azadones, rastrillos y palas que había en el Jardín del tamaño de los niños, plantamos maíz, vimos crecer las milpas; registramos su desarrollo, limpiamos quitando la mala hierba, cosechamos elotes y los comimos compartiendo con todos de nuestra cosecha. Fue una experiencia vivencial en la que los niños pudieron ver cómo transcurre el tiempo y los cambios que se dan a su alrededor. Las problemáticas enfrentadas son bastantes al principio y nos preocupan muchas cosas, pero finalmente las satisfacciones de hacer bien las cosas son reconfortantes.
También narramos historias, leímos algunos cuentos, conversábamos mucho y hasta dormíamos la siesta en el salón arrullados por el "chipi-chipi", envueltos en una blanca sábana de niebla, característica de aquellos rumbos, cuando lo recuerdo me lleno de nostalgia y me hace pensar que cada momento que vivimos debemos disfrutarlo al máximo al ir aprendiendo a través de nuestra experiencia diaria en la práctica.
Considero por todo ello que: “la práctica hace al maestro”. Por supuesto que la teoría adquirida en la normal no fue inútil, lo que de manera personal he confirmado es que la teoría no es suficiente para enfrentar las problemáticas reales que se te presentan en la práctica diaria, por ejemplo: en la normal te hablaron de la lingüística, de la ortografía, de la didáctica del lenguaje oral etc., pero no te explicaron como desarrollar el lenguaje oral en un niño tímido, que no se comunica, callado, triste, etc. o un niño con un problema de conducta que llega a desesperarnos por descontrolar al grupo y distraerlos desviando su atención, ya que en la normal aunque te hablaron del desarrollo del niño y del adolescente no te explicaron claramente cómo resolver ese tipo de problemas. Los estudios recientes de algunos investigadores plantean que los profesores aprenden principalmente, en el desarrollo de sus actividades de enseñanza, en la conversación con sus colegas y en la toma de decisiones cotidianas. Es decir las maestras y los maestros aprenden al ejercer su profesión.
También es muy cierto que hay maestros con 30 o más años de servicio que la práctica no les enseñó nada, que nunca estuvieron interesados por su propia autoformación, para los que aprender con profundidad los contenidos de las asignaturas, el desarrollo infantil, la organización del grupo, la necesidad y la posibilidad de desarrollar una enseñanza diferenciada enfocada a la diversidad, la autoevaluación de nuestra intervención docente, del centro escolar en el que laboramos, la introducción de las nuevas tecnologías como auxiliares didácticos y otras cuestiones fundamentales para una enseñanza fructífera es deseable y necesario. Sin embargo, no todos tienen las circunstancias personales o profesionales que les permitan involucrarse en estudios autodidáctas, semiescolarizados o escolarizados.
Creo que uno de los propósitos fundamentales de la maestría que ahora estamos cursando en la UPN, es precisamente formar docentes reflexivos a través de un proceso permanente, ayudándonos a construir herramientas innovadoras para el quehacer pedagógico, ya que la formación del educador reflexivo le permite recuperar su propia identidad dentro del rol docente y enriquecer la práctica pensando en su experiencia.
Creo que la fórmula mágica para vivir esta aventura de ser docente con alegría, entusiasmo, responsabilidad y profesionalismo, es muy simple: en primer lugar debemos crear un espacio para la convivencia, esto es fundamental, un espacio donde nuestros alumnos se sientan queridos, respetados, valorados, seguros y en confianza como en su casa, donde las normas de convivencia no sean arbitrartias, es necesario crear un clima social de normas claras, democráticamente elegidas y asumidas por todos los integrantes del grupo(alumnos y docente e incluso padres de familia). Es importante también enseñar a los alumnos a resolver un conflicto con justicia y honestidad, son andamiajes que llegarán a fomentar un clima de trabajo aceptable; lo que debemos evitar son enfrentamientos que carezcan de argumentos y apoyar que los conflictos se resuelvan mediante el diálogo para que nuestros alumnos aprendan con entusiasmo, alegría y compromiso.
En segundo lugar debemos "Emocionar al alumno" aunque sea sólo una vez, a que me refiero, bueno regularmente los alumnos que acuden a la escuela primaria no siempre lo hacen por convicción propia o necesidad de aprender, sino más bien por la presión que ejercen en ellos la familia y la sociedad en general. La manera cotidiana de dar clases resulta del proceso que, a través del tiempo, el maestro ha ido construyendo: Si una estrategia no funciona, tan simple como sustituírla por otra. (sin embargo muchos ni esto hacemos). Y una vez que ha tenido éxito, entonces ha llegado para quedarse, por lo que empezamos a aplicarla año tras año y grupo tras grupo. Poco a poco vamos olvidando imprimirle emoción a nuestro trabajo y nos vamos de corridito. Poco a poco el ambiente de la clase se vicia y el niño ya sabe que, día a día, tomará su lugar tras el grito de ¡atención! del profesor. Escuchará atento su sabia disertación y se pondrá a trabajar sin dar lata a sus compañeros. Y después nos preguntamos, ¿por qué nuestros alumnos prefieren cualquier cosa antes que asistir a la escuela?
Hay algo que no puede hacer la tecnología y sí pueden realizar los maestros: Emocionar.
Aunque claro que hay mucha razón en decir que como docentes del siglo XXI, no podemos ni debemos sustraernos de la aplicación del enfoque de las Nuevas Tecnologías.
Hoy en día las tecnologías se han vuelto inseparables de nuestra vida cotidiana, tenemos que darnos cuenta ya, que el uso de las tecnologías de la información y la comunicación no es una moda, sino un continuo del cual no hay retorno, por ello debemos vislumbrar su aplicabilidad en la escuela, en nuestras estrategias didácticas y en el desarrollo de competencias.
Las nuevas tecnologías no sólo las usamos en nuestra vida cotidiana, estas influyen en todos los ámbitos de nuestra sociedad y el ámbito educacional no puede ser la excepción ya que no sólo inciden en los conocimientos que podemos adquirir, sino también en las interacciones con los otros que podemos sostener.
Si ponemos atención a las formas en que aprenden nuestros alumnos nos podemos percatar que aprenden a través de diversas formas: lógica espacial, interpersonal, musical, lingüística, naturalista, kinestésica; pero sobre todo aprenden utilizando las herramientas de la era digital, ¿Por qué? pues porque en su vida diaria están involucrados con los videojuegos, porque buscan información en Google, porque usan redes sociales, porque ven videos en línea, porque se comunican a través de celulares y porque usan internet; ¿Por qué usan estas tecnologías? pues creo que por la novedad que representan, por la inmediatez en el acceso, por el bajo costo, por la personalización, la moda, la flexibilidad, el espacio-temporalidad y por la socialización. Nuestros jóvenes de hoy en día nacieron en un mundo digital donde esperan ser capaces de crear, diseñar, consumir, mezclar y compartir sus archivos, datos, mensajes, referencias, juegos, materiales e información entre pares. Si diariamente nuestros estudiantes utilizan esta tecnología por qué no usarla para crear, aprender, y enseñar de una manera más efectiva.
La tecnología se transforma a un ritmo asombroso en cuanto a su alcance en eficiencia y en eficacia, nos permite crear nuevas formas de aprender y enseñar, prestemos atención a las ricas y variadas experiencias de información que acerca de las tecnologías tienen nuestros estudiantes, no podemos los docentes permanecer al margen, seguir resistiéndonos al uso y manejo de las NTIC`s.
Espero sus comentarios y que participen en esta nueva aventura educativa en el uso y manejo adecuado de las tecnologías, para favorecer los procesos de intervención docente a través de la interacción en internet.
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La alegría de ser docente.